Demonios que nos habitan
- Marta Galisteo Gómez
- 5 feb
- 1 Min. de lectura
A veces parece que para escribir hace falta ser muy profundo. Y muy bohemio. Y muy poeta. Pero a los escritores no nos apetece ser todo el rato profundos, bohemios y poetas. Porque la profundidad posee y agota. Es un poco como un demonio que habita en tu mundo interior.
A veces a los escritores solo nos apetece ser la vecina de abajo, o la señora que te ha tocado al lado en el metro y no iba leyendo porque iba generando dopamina. A veces solo queremos hacer scroll. Sin demonios. Y eso también vale.
Por eso me gusta cuando no pienso. Es que pensar está sobrevalorado. La gente no entiende que no pienses si es fuera de una clase de mindfulness. Pero no a veces no pienso, me quedo así mirando al infinito. Y me dicen: 'Qué piensas que estás traspuesta' - 'No pienso nada' - '¿Cómo no vas a pensar nada, si siempre se piensa algo? -
No, es que ahora no tengo demonios.



Comentarios