Días tomate cherry
- Marta Galisteo Gómez
- 1 feb
- 1 Min. de lectura
Un día tuve ganas de comerme un tomate cherry. No fue un día normal, fue un día nublado, lluvioso, de los que no ves, de los que no te ves.
Hay días así en la vida, los días tomate cherry. Días que no quieres, porque te has cansado de luchar tanto, contigo y con los demás, pero sobre todo contigo. Días rotos, pero días luminosos, al fin y al cabo. Días de derrota, pero de una derrota lúcida, en los que luchar se vuelve de verdad heroico.
Días en los que sabes que si te tragas un tomate cherry, se acabó. Pero no, no te lo tragas. Porque te das cuenta de que las derrotas lúcidas son eso: lucidez y lluvia de magia. Y te das cuenta de que la vida también es eso: lucidez y lluvia de magia.
Y que es por los días tomate cherry por los que respiras el resto, los que sonríes. Que, al final, si te paras a pensar, son la mayoría.
Gracias por estar.



Comentarios